martes, 17 de diciembre de 2013

Julián Páez, 28 años.

“Ser solidario cada vez es más complicado.”
La ayuda cuesta un centavo o un dólar. Así es como ciertas cadenas difundidas a través de correos electrónicos o mensaje a través de publicaciones de facebook y twitter, piden ayuda a los internautas.
A todos nos ha llegado algún RT por ahí, dentro de nuestro timeline, que nos dice que ayudemos difundiendo el mensaje para encontrar a Fulana. Ok, esto no “cuesta” tanto, bien o mal, cierto o falso, no te sentirías (tan) estafado por haber difundido algo. Esta tendencia de ayuda para personas comenzó en hotmail, con las dichos cadenas y sus “reenvía porque cada vez que lo haces es un centavo que X compañía nos da para salvar la vida de…”. Hoy en día la ayuda se pide a través de la difusión de las redes sociales. Se nos pide, así mismo, compartir/RT con los demás usuarios; en ocasiones se adjunta una cuenta de ahorros y un teléfono de contacto que da una ligera idea de veracidad.


Julián nos contó que ha sido todo un proceso dejar de creer en todo esto, debido a que asegura tener una tendencia irresistible a ayudar así no esté seguro.


Hace un par de años le llegó un correo en el cual le pedían reenviar, a una cantidad específica de contactos, el mensaje para que así una fundación le diera el dinero a un niño que necesitaba operarse. Lo hizo enseguida, no sólo envió una vez, sino varias veces.
Cuando ya tuvo más tiempo libre en el trabajo, decidió buscar información de la página web y llamar para hacer una donación directa de una gran suma de dinero. Al hacer la llamada, la encargada negó una alianza con algún caso específico e incluso puso al tanto a Julián de las funciones de la fundación, la cual sólo trabajaba con adultos mayores, ni siquiera con niños.


Aún siento ganas de ayudar a todo el que me lo pida, pero ya no creo mucho de lo que veo, no reenvío correos ni comparto nada… me da miedo que me estafen.”


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