martes, 17 de diciembre de 2013

Kevin Barreto, 29 años.

“Aquí la gente maneja que da es asco y a veces por querer hacer el bien, quedas peor.”

Yo vivo en Samborondón, pasando River Park y aunque a veces sí te da miedo manejar cuando casi no hay nadie, no era nada así heavy. Un día pasa, mis amigos empiezan con eso de lo del cambio de luces, que las pandillas. Me llega el mail:

“Si vas conduciendo por la noche y te cruzas con un coche con las luces apagadas no le des las luces largas, porque esa puede ser la última cosa que hagas”

Empiezan a hablar de una Pandilla llamada Sangre, que manejan con las luces apagadas en las carreteras y persiguen a los conductores que les hacen cambio de luces para avisarles. Es decir, pagas por buena gente. No hay cómo entonces. La verdad es que como no veo las noticias no tenía ni idea de si pasaba o no esto aquí en Guayaquil y aunque no me lo creí, si me asustó la idea de que te persigan por algo tan simple como hacer un cambio de luces. Es algo que a veces haces hasta de forma inconsciente. Estoy seguro de que no dejaría de avisarle a alguien si tiene las luces apagadas, pero con el pie en el acelerador.

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